Hoy hace una semana desde que nació Matías. El viernes 22 de septiembre a las 22:08 llegó al mundo y a nuestros brazos. El jueves de la semana pasada fuimos al hospital tal y como lo habíamos planificado con la obstetra, para ingresar a Ale e inducir el parto. Evidentemente, Matías no quería salir solo y necesitaba un poco de ayuda.
Esa noche transcurrió tranquila porque no hicimos más que acomodarnos en la habitación y esperar al día siguiente, cuando comenzarían con el famoso “goteo”. La matrona nos visitó por la noche para ver cómo estaba Ale y contarnos cómo sería el día siguiente. Insistió en que sería duro. A la mañana siguiente vino la matrona a ponerle un monitor a Ale para ver cómo estaba Matu y a conectar los diferentes sueros para el goteo. Eso fue un poco antes de las 9 de la mañana. Una vez que estuvo todo conectado, yo me fui a desayunar a la cafetería y a esperar a que la oxitocina haga efecto y Ale se pusiera de parto.
La matrona dijo que sería duro, más bien fue largo… A la tarde, después de comer, la dilatación apenas estaba en 3 / 4 cm, lo que es muy poco porque tiene que llegar a 10 para que el bebé pueda salir. Nos comentaron que si no dilataba a última hora del día, habría que hacer cesárea. Matías estaba en perfectas condiciones y por eso no se podía hacer otra cosa que esperar, más todavía. Un poco antes de las 7 de la tarde la dilatación pasó de golpe a 8 cm, cosa que nos alegró, quería decir que la cesárea no sería necesaria. Hubo que esperar otro poco más para ver si llegaba bien a los 10 cm. Ese poco más fueron casi 3 horas: a las diez menos cuarto de la noche decidieron que ya era el momento de bajar al paritorio.
Me permitieron presenciar el parto así que me puse la ropa correspondiente y entré. Ale ya estaba preparada y la matrona la ayudaba a pujar un poco para ver cómo venía Matías. “Le veo los pelos” nos decía sonriente. En ese momento vino el obstetra y empezó la parte más difícil: pujar. Ale hizo mucha fuerza pero no era suficiente, Matías no quería salir. Uno de los ayudantes se puso encima de Ale para presionar su abdomen mientras ella hacía fuerza. Así, en 4 pujos muy duros y agotadores consiguieron que salga la cabeza. Traía 2 vueltas de cordón y por eso costó tanto que saliera. El médico le sacó el cordón de alrededor de su cuello y así Matías pudo salir por completo.
Fue emocionante ver su cabecita asomarse y cuando lo pusieron sobre el pecho de Ale los dos nos quedamos embargados por la sensación de amor que nos inundaba. Es una experiencia maravillosa, única. Es algo tan abrumador que no se puede describir. Rápidamente lo limpiaron, le pusieron una cremita en los ojos para evitar infecciones, lo envolvieron en una mantita para que estuviera cálido y nos lo dejaron otro momento en nuestros brazos. El resto del parto tardó un poco más en terminar. Entre que salió la placenta, cosieron a Ale y limpiaron la herida se fueron unos 30 minutos. En total fue casi una hora que tuvieron que esperar nuestros padres, con ansia, para saber que todo había salido bien. Yo salí primero porque a Ale la llevaban con la camilla y fui a avisarles que todo había ido bien. Nos abrazamos, les conté lo precioso que es nuestro hijito y esperamos a que apareciera Ale.
Esa noche y la siguiente dormimos poco. No porque Matías hiciera lío, todo lo contrario, sino porque no podíamos dejar de mirarlo. Que si estará cómodo, si respira, si le molestará la manta, si tendrá frío, calor, hambre… en fin, que estábamos los dos extasiados. El lunes nos dieron el alta. Normalmente son 48 hs, pero como se cumplían el domingo a las diez de la noche, lo lógico era salir el lunes. Le hicieron una revisión pediátrica a Matu y la prueba del talón. Es un pinchazo en el talón para unos análisis metabólicos. Como todo estaba 10 puntos, nos dijeron que nos podíamos ir tranquilamente a casa.
En casa nos esperaban mi mamá y la mamá de Ale con una bienvenida hermosa. Todo salió muy bien y a día de hoy tanto Ale como Matu siguen bien. Ale está un poco dolorida todavía, las heridas tardan en curar, pero es normal en estos casos lógicamente.
Matías nació con 3,110 kg y 48 cm de estatura. Hoy en la revisión pesó 3,220 kg y midió 52 cm de estatura. En total aumentó 300 gr de peso porque del hospital salió con 2,930 kg. Los bebés pierden un poco de peso las primeras horas después del parto. Por lo demás, todo marcha bien.
Acá dejo unas primeras fotos de Matías: Yahoo! Fotos. Son las que sacó su abuelo paterno, quien no dejó de aprovechar la oportunidad de retratar a su nieto de todas las formas. Más adelante voy a subir más fotos que saqué yo, que tampoco dejo de retratarlo cada vez que tengo la cámara cerca.
Muchas gracias a todos por la infinidad de saludos, enhorabuenas, felicitaciones y cariño que nos están brindando. Sentimos a todos muy cerca y eso es muy lindo en un momento tan especial como este.
Un abrazo a todos,
Fede
Desafiando a Matías y su insistencia en quedarse dentro de la panza de su mamá, el domingo fuimos a ver la adaptación para teatro de la novela El Túnel, de