Esta semana me tocó volver a Inglaterra, la Gran Bretaña, pero no por placer sino por trabajo. Fui a pasar 3 días con el equipo de allí para que me cuenten sobre su trabajo y aprender cómo funciona la oficina de UK. En este caso no estuve en Londres, sino en un pueblo en las afueras llamado Staines. Lo malo de estar en este pueblo es que no hay mucho que hacer ni ver, pero lo bueno es conocer otro aspecto de este país.
Staines es un pueblo chiquito a orillas del río Támesis, lleno de casitas inglesas típicas y donde todo está a 5 minutos a pie. Para ir hasta el centro de Londres hay que tomarse el tren, que tarda casi 1 hora en llegar a Waterloo. En el pueblo hay unas cuantas cafeterías, muy bien decoradas, sencillas, pero muy lindas. La gente es tranquila, hablan bajito, piden perdón constantemente y son muy atentos con los foráneos.
La foto es una vista aérea del pueblo. Realmente no hay mucho más.
Un abrazo
Fede
Julio 4, 2008 at 3:27 pm
No sabía nada de Staines. Me hubiera gustado estar ahí, debe de ser encantador.Típicamente inglés.Cuando puedas poné alguna foto.
Un abrazo