diciembre 2005


Hoy es el primer día de mis treinta años. Por ahora no siento nada diferente, sólo que ya no pertenezco al grupo de los veinti… Treinta años se dice rápido, pero es una buena cantidad de años. No soy de esos que se sienten más viejos, o le afecta el hecho de entrar en la cuarta década, para nada. De hecho estoy muy contento porque empieza una nueva etapa de mi vida. No sé porqué, pero esa es la sensación que tengo, la de empezar una nueva etapa.

Quiero agradecer a todos los que me saludaron, me regalaron, me felicitaron y estuvieron conmigo ayer, acompañándome. A los que están lejos y a los que están cerca. Me llevo un buen recuerdo del día de mi cumpleaños porque fue excusa para intercambiar unas palabras con gente que hace tiempo que no hablaba. Una vez más me digo a mí mismo que no puede ser que los cumpleaños sean las fechas para hablar con los amigos. Pasa lo de siempre, uno está envuelto en lo cotidiano y por vago (seamos claros) no hace el esfuerzo de ponerse en contacto con aquellos a quienes quiere. Lo siento. Pero en el sentido castellano de la palabra, es decir, no estoy pidiendo perdón, sino que lo siento personalmente. Siento no hacer el esfuerzo porque me hace bien hablar con ustedes.

Una vez más, gracias, y un abrazo grande a todos de mi parte, un nuevo treintañero.

Fede

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Ya es 24 de diciembre. Apenas queda 1 semana para que se acabe el año 2005. Todavía me sorprendo de lo rápido que pasa el tiempo…

Simplemente quería aprovechar la oportunidad para saludar a todos, desearles unas felices fiestas (independietemente de la religión o el calendario que cada uno profese), y que pasen unos días en paz.

De paso dejo unas fotos de la iluminación navideña de este año en Madrid. No tengo más sencillamente porque todavía no fui a ver las luces. Antes de fin de año prometo acercarme al centro a ver cómo quedó la decoración de la ciudad. Lo que sí les puedo contar es que la decoración navideña de Las Rozas (donde vivimos nosotros) quedó muy bien, pero no tengo fotos.

Saludos a todos
Fede

Ya estoy de vuelta después de una semana de curso en Valladolid. Mi nueva empresa aprovechó la oportunidad y me mandó a Valladolid para que me meta en un curso que le dieron a un cliente. Estuve a punto de no poder ir, pero al final todo se encaminó y pude aprender bastante del producto con el que voy a trabajar. Todavía me queda mucha formación por delante, el tema va para largo, pero de momento va todo muy bien.

La ciudad de Valladolid no la pude conocer. El curso era en una empresa que está en un parque tecnológico, a unos 15 km de la ciudad, así que salía del hotel a las 8:30 todos los días y no volvía hasta las 8:30 de la noche, incluso algún día casi a las 9. Fueron unas cuantas horas… Por suerte me mandaron a un buen hotel, el Juan de Austrias, de 4 estrellas. Con desayuno incluido. Al mediodía almorzábamos en el restaurante del parque tecnológico, una especie de buffet autoservicio con capacidad para cientos de personas. A la noche era más complicado, entre el frío y que no conocía nada no sabía muy bien dónde cenar. Lo poco que vi de Valladolid me gustó, pero no pude conocer nada del casco histórico. Por suerte son sólo 200km desde Madrid, seguro que un día de estos nos acercamos aunque sea para pasar el día y recorrer un poco más.

Por lo demás todo tranquilo, ahora estoy a la espera de que me manden a un cliente para que pueda tomar contacto con un proyecto concreto y ver en directo cómo se trabaja y cómo funcionan los productos.

Saludos a todos,
Fede

Hasta hace unos días yo me consideraba afortunado por saber un poco más de historia argentina que la mayoría, pero sobretodo por el privilegio de creer conocer la verdadera historia y no una serie de cuentos hechos a medida. Digo que hasta hace unos días porque empecé a ver el documental producido por Cuatro Cabezas, que cuenta con Mario Pergolini y Felipe Pigna como narradores.

Llevamos vistos los primeros 3 episodios, gracias a Internet y el e-mule (perdón por no pagar derechos de autor). Algunas cosas las sabíamos por libros que hemos leído, pero nos dimos cuenta de que la historia es mucho más trágica y amarga de lo que pensábamos. Hemos aprendido que ciertos próceres, que para nosotros pasaban desapercibidos, dieron más problemas que soluciones, mientras que otros realmente fueron héroes. Justamente acabo de terminar de leer un libro de Félix Luna titulado “Martín Aldama, soldado de la patria”, que narra los episodios ocurridos entre las invasiones inglesas y la muerte de Belgrano. El libro es muy bueno y lo cierto es que coincide a la perfección con el documental.

Esta renovación de mis conocimientos sobre historia argentina no hicieron más que despertar mi interés por conocer aún más. Acá en España descubrí una colección de Perez Galdós, “Episodios Nacionales”, que cuenta la historia española a partir de la batalla de Trafalgar, en 1805, desde los ojos de un personaje ficticio. Es increíble ver cómo la historia europea marcó a fuego nuestra historia. Espero que este documental de Pergolini despierte el mismo interés en muchas más personas, porque son pocos los que realmente conocen la historia argentina.

Saludos,
Fede