enero 2008


Estos enlaces me los pasó mi mamá. Ella dice que nunca encuentra nada en Internet, sin embargo me provee del mejor material que hay online, siempre. Dicen que a medida que uno evoluciona, madura, progresa como ser humano, sus ideas, sus opiniones se van asentando. Dicen que uno va desarrollando una personalidad con criterios definidos y establecidos que solidifica con el paso del tiempo. Yo tengo muchos de esos criterios ya formados, sin embargo, con el paso del tiempo me pasa lo contrario. Cada día reflexiono más y reviso muchas de mis ideas, que cambian conforme pasa el tiempo. No sé si es que yo soy un poco raro o que estaba equivocado en tantas cosas que ahora me veo en la obligación de cambiar de opinión en algunos aspectos.

Sin embargo, hay una serie de cuestiones muy básicas y a la vez muy profundas que por más que pienso y medito no cambio. Principalmente son cuestiones relacionadas con la familia, el matrimonio, los hijos, los padres. Y sobre ese tema, creo que Emilio Calatayud, juez de menores de Granada, habla con total y absoluta claridad. Ni sobra ni falta una sóla palabra. Tiene más razón que un santo.

Aquí dejo los dos videos, en total dura unos 20 minutos. Aconsejo a todos invertir ese tiempo porque es genial.

Un abrazo,
Fede

Uno de los regalos familiares de esta Navidad fue una cafetera. Dicho así suena a un regalo sin más, un artefacto para la casa que importa poco si es de un tipo u otro… es una cafetera, basta que haga café y listo. Pero en este caso, la cafetera es parte de una moda que está surgiendo en España y supongo que en muchos otros paises. Esta moda casi snob se refiere a pertenecer a un club selecto de bebedores de café de altísima calidad y, por supuesto, de exclusividad garantizada. Todo esto forma el Nespresso, un sistema de cápsulas inventado por Nestlé.
Essenza EN90 ManualDesde luego, la mayor parte de la gente que está entrando en esa moda, yo incluido, no tenemos ni idea sobre café así que poco podemos valorar la supuesta calidad. Lo de la exclusividad también es una falacia, no caben dudas: basta acercarse a cualquier tienda, centro comercial o incluso teniendo Internet a mano y algunos euros para pertenecer al exclusivo club. Sin embargo, debo reconocer que el café está buenísimo y el ritual de prepararlo con este nuevo sistema de cápsulas es todo un entretenimiento digno de ser vivido. Por eso decidí comprar la cafetera y encargar mi paquete de bienvenida que incluye 250 cápsulas de café, un libro sobre “Cómo disfrutar del club Nespresso” y una delicada caja de madera donde guardar las cápsulas agrupadas según el tipo de café y la región de donde viene.

Todavía no soy capaz de apreciar todas las variaciones de sabor de un café a otro, pero hay que reconocer que sabe completamente diferente al que suelo tomar en la cafetería del trabajo. Vamos a ver si poco a poco me convierto en un entendido de esta bebida tan nuestra.

En la foto se puede ver el modelo que compramos nosotros, la Delonghi Esenza EN90 Manual. Un modelo modesto, pero que cumple bien su función.

Un abrazo,
Fede

Matas nadadorCuando volvimos de vacaciones, hace ya unos 3 meses, decidimos inscribir a Matías en natación. Llamarlo natación quizás es un poco pomposo, en realidad es una actividad de media hora dos veces por semana para que Matu tome contacto con el agua más allá de sus baños diarios. Se nos ocurrió que podría disfrutar del agua ya que desde un primer momento notamos lo mucho que se divierte cada vez que lo bañamos. Cuando le decimos: “Matías, ¿vamos a bañarnos?”, él deja lo que esté haciendo y sale corriendo disparado en dirección al baño a la espera de que llenemos su bañerita y lo metamos en el agua. Le encanta.

Y cierto es que le encanta también la pileta del gimnasio, se ríe y disfruta del chapoteo. El primer día fue de respeto mutuo. El agua tan abundante y Matías todavía no se conocían y había que guardar una protocolar distancia, sonrisas las justas y dejar lugar para un futuro entendimiento. Afortunadamente, dos clases después Matías y la piscina ya encajaban perfectamente. Se divierte, se ríe, juega y mientras tanto se va acostumbrando a estar en el agua. Por supuesto, siempre está acompañado de Ale, sólo todavía no puede hacer nada, aunque ya se anima a tirarse al agua desde el borde en busca de los brazos de mamá que lo atajan enseguida. Eso le gusta mucho, además de juntar pelotas de plástico por todos lados… pero eso es otro tema.

Como se puede ver en la foto, el equipamiento es completo. También tiene un gorro que sólo deja que se lo pongamos cuando está por entrar a la pileta.

Un abrazo,
Fede