Matas nadadorCuando volvimos de vacaciones, hace ya unos 3 meses, decidimos inscribir a Matías en natación. Llamarlo natación quizás es un poco pomposo, en realidad es una actividad de media hora dos veces por semana para que Matu tome contacto con el agua más allá de sus baños diarios. Se nos ocurrió que podría disfrutar del agua ya que desde un primer momento notamos lo mucho que se divierte cada vez que lo bañamos. Cuando le decimos: “Matías, ¿vamos a bañarnos?”, él deja lo que esté haciendo y sale corriendo disparado en dirección al baño a la espera de que llenemos su bañerita y lo metamos en el agua. Le encanta.

Y cierto es que le encanta también la pileta del gimnasio, se ríe y disfruta del chapoteo. El primer día fue de respeto mutuo. El agua tan abundante y Matías todavía no se conocían y había que guardar una protocolar distancia, sonrisas las justas y dejar lugar para un futuro entendimiento. Afortunadamente, dos clases después Matías y la piscina ya encajaban perfectamente. Se divierte, se ríe, juega y mientras tanto se va acostumbrando a estar en el agua. Por supuesto, siempre está acompañado de Ale, sólo todavía no puede hacer nada, aunque ya se anima a tirarse al agua desde el borde en busca de los brazos de mamá que lo atajan enseguida. Eso le gusta mucho, además de juntar pelotas de plástico por todos lados… pero eso es otro tema.

Como se puede ver en la foto, el equipamiento es completo. También tiene un gorro que sólo deja que se lo pongamos cuando está por entrar a la pileta.

Un abrazo,
Fede

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