Así se titula la columna de hoy, domingo 9 de marzo, escrita por Maruja Torres en el semanal de El País. Después de leerlo confirmo una vez más la tremenda ignorancia y rencor que tanta gente guarda hacia la Iglesia acá en España. La escritora relata su horrorosa visita a Roma en la que un taxista que la llevó a recorrer la ciudad la consideró católica por el mero hecho de querer visitar templos y por ser española.

Quizás me equivoco, pero este caso tiene la pinta de ser uno de esos típicos ejemplos de gente experta en rumorología, que poco sabe de la religión católica en el mundo y que cree que un cura es un señor sexualmente reprimido, que se viste con largas sotanas negras y alzacuellos, y que se persigna cuando ve a dos hombres besarse por la calle. Desafortunadamente, esa es una imagen muy repetida en España, pero no es así toda la Iglesia. Hay dos errores que cometen los españoles y que merece que se paren a reflexionar: 1. Creen que todo el mundo es como España, 2. Olvidan que por lo general, cuando un señor sufre de una patología sexual, que prefiere vestir de mujer antes de que de hombre y se escandaliza hipócritamente aplicando una doble moral, hay una educación por detrás que dio origen a todo eso. Educación o falta de educación, mejor dicho. La Iglesia no deforma, en general ya vienen deformados de casa. La sociedad es la hipócrita y eso afecta a todos los sectores, no sólo a la Iglesia. A veces parece que ser religioso es como pertenecer a otro planeta, ya nada tiene que afectar. Como si no tuvieran sentimientos… como si al pertenecer a la Iglesia el ser humano que hay dentro desapareciera por obra de Dios.

Quizás es que yo estoy acostumbrado a ver otro tipo de religiosos, sin tanta pomposidad como hay en la Iglesia española, personas que se han entregado de lleno a la asistencia social de su comunidad, que es la principal labor de un sacerdote, sin ir más lejos. El gran protagonismo que los medios y la sociedad en general dan a esos católicos recalcitrantes opaca la labor de todos los demás, por eso en España se conoce poco de lo que verdaderamente logra la Iglesia. Estos que despotrican contra la religión católica, ¿qué saben? Son expertos en tópicos, gente que está convencida de que un sacerdote no puede opinar o dar consejo sobre la familia porque nunca ha formado una. Primero que sin conocer a la persona no sabes si ha formado una familia o no antes de ordenarse, eso para empezar. En segundo lugar, ¿cómo que no puede dar consejo? Yo puedo aconsejar sobre las drogas sin haberlas probado en la vida, a ver quién me dice que no puedo aconsejar a mi hijo sobre el uso de estupefacientes o sobre el alcoholismo.

Por último, todos tenemos algo que esconder. La Iglesia en España ha cometido auténticas barbaridades en diferentes épocas. Al igual que los comunistas, los liberales, los de extrema derecha, los nacionalistas, los anti-nacionalistas, los jóvenes, los adultos, los inmigrantes. Todos. A eso hay que sumarle que en la Iglesia hay de todo y, sobretodo, hay que interiorizarse antes de hablar. Primero hay que saber de lo que se habla. Cada vez que surge la conversación, queda en evidencia la falta de conocimiento sobre la materia. Principalmente en temas de dinero o de sexualidad, que son los dos asuntos que más se critican de la Iglesia. Sin embargo poco se habla de todo lo demás porque poca gente sabe de lo que habla.

Saludos,
Fede

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