Estoy un poco cansado ya de tanta mentira, tanta hipocresía y tanta falsedad. La situación que se vive en estos días alrededor del mundo entero es curiosa y atractiva desde un punto de vista analítico, aunque denota la miseria humana que todos emanamos.

Una situación un tanto irritante para mi es tener que explicar una y otra vez la verdad sobre las noticias que los medios de comunicación argentinos vierten sobre la situación en Europa en general y en España en particular. Cada vez que viene alguien de visita me cuenta unas fábulas dignas de la ciencia ficción. Yo pude comprobar con mis propios ojos cómo los noticiosos que se emiten en Buenos Aires, aquellos que yo veía siempre, tergiversaban las noticias sobre España para que parezcan tremendas y temibles. Quedé atónito al ver cómo se emitía un programa especial sobre el caso del subnormal que golpeó a una chica en el tren de Barcelona por el hecho de ser inmigrante. Lo que nunca se dijo en ese programa especial es que ese delincuente estaba preso a dos días de haber delinquido. El caso es que el objetivo es que los argentinos que viven en Argentina piensen que Europa y España son lugares oscuros, donde todo el mundo muere de hambre, la crisis azota sin piedad y los que vivimos aquí no hacemos más que rezar a San Kirchner para que nos salve de los malvados y xenófobos españoles.

En primer lugar, me sentiría mejor si los medios argentinos dedicasen más tiempo a Argentina, que lo necesita, en lugar de mirar hacia afuera. Desafortunadamente los argentinos somos especiales en mirar hacia afuera. En segundo lugar, desde aquí digo a todo el mundo: NO SE CREAN LO QUE SE DICE POR AHÍ. Siempre hay segundas intenciones, es triste, pero es así. Que otros estén peor no significa que nosotros debamos ignorar lo que sucede a nuestro alrededor.

Los comentarios sobre el supuesto racismo de los españoles para con los inmigrantes son lo que más risa me provoca, porque recuerdo la forma en que los argentinos tratamos a los peruanos, paraguayos, bolivianos, chilenos. Ni que hablar sobre la forma en que los porteños tratamos a los cordobeses, los santiagueños, los tucumanos, los chaqueños, los formoseños. No sigo porque podría nombrar todas las provincias. Por favor, un poco de humildad y contrición.

Un abrazo,
Fede

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