Lo prometido es deuda… En Yahoo! Fotos ya están disponibles las fotos de nuestro viaje por el Pirineo. El resumen de los 3 días es mas o menos lo siguiente:

Día 1 – Sábado
Salimos de casa temprano, sobre las 8:30 am para llegar a nuestro primer punto del recorrido, Aínsa, a comer. El viaje hasta pasado Huesca fue muy típico… ruta y más ruta. Eso fueron las primeras 3 horas, pero una vez pasada la ciudad de Huesca el paisaje se empieza a tornar más montañoso. Antes de llegar a Aínsa dicidimos para en un mirador a comer unos sandwiches. Más precisamente, en el Mirador de Mipanas, que tiene unas vistas impresionantes sobre el Embalse El Grado. La vista desde ahí es espectacular: se ve todo el embalse y algunos pueblitos a su orilla. Disfrutamos de un rato de descanso, picando algo y admirando desde lo alto parte del embalse rodeado de montañas. Muy lindo. Seguimos viaje y llegamos a Aínsa. Nos quedamos boquiabiertos… Aínsa es un pueblo medieval, del siglo XI, que está completamente reconstruido tal y como era en esa época. En realidad el pueblo ahora es bastante más grande, pero en la parte más alta del pueblo es donde se ubica la ciudadela original. Sólo se puede acceder a pie, el coche hay que dejarlo en un estacionamiento que está antes de entrar. Era un pueblo estratégico porque desde ahí arriba se ve todo el valle del río Ara y todo el valle del río Cinca. Lo recorrimos durante un rato, sacando varias fotos en las calles completamente de piedra y seguimos viaje. Nos fuimos directo al Camping de Oto. Este es otro pueblito bastante más al norte, a unos 80km de Francia (creo). El camino hasta el pueblo de Oto se mete de lleno en el paisaje pirenaico. Son todas casitas de doble altura, de piedra, con las ventanas y puertas de madera, techo a dos aguas, llenas de macetas con florcitas colgando de las ventanas. Forman una imagen preciosa. En cierta forma me hizo recordar Bariloche y sus alrededores, tiene un aire, pero no es exactamente lo mismo. El camping de Oto está muy bien, un poco lleno de gente… Aprovechamos para meternos un rato en la pileta, refrescarnos del viaje y después esperar el anochecer relajados leyendo un libro.

Día 2 – Domingo
Nos levantamos temprano, desayunamos y dejamos el camping rumbo al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. El viaje fue muy corto porque ya estábamos bastante cerca. Para acceder al parque nacional hay que parar en Torla, otro hermoso pueblo de montaña con algunas casas todavía en restauración, desde donde te llevan con un micro hasta la “Pradera”. Tienen un estacionamiento enorme donde podés dejar el coche sin problema… lo tienen todo preparado. La “Pradera” es una especie de claro a los pies del Monte Perdido, la cima más importante del parque nacional. Ahí hay un bar, baños, un local donde venden los típicos “recuerdos”, mesitas y bastante pasto… Desde ahí nacen casi todos los recorridos a pie. Previamente hicimos una parada en el Centro de Interpretación. Algo así como la oficina donde se dedican a estudiar la fauna, flora, geografía, geología, etc etc del parque. Una vez realizadas las visitas de rigor nos pusimos en marcha hacia las cascadas, un sendero de unas 2 horas de duración ida y vuelta. La naturaleza siempre alegra el alma y tuvimos la suerte de tener unos días repletos de sol, sin una nube, asique pudimos disfrutar al máximo. Otra vez almorzamos rodeados de verde, en mitad del recorrido hicimos una parada para comernos un “bocadillo” de tortilla que estaba buenísimo. Descansamos unos momentos contemplando una de las cascadas y emprendimos el regreso hacia la “Pradera”, nuestro punto de partida. Desde ahí otra vez en micro hasta el estacionamiento y nos subimos al coche para seguir nuestra vuelta pirenaica. El próximo punto fue Jaca (o lo que encontrásemos cerca). Jaca es otra ciudad muy importante junto con Aínsa. Las dos fueron capitales de reinos vecinos durante los siglos X y XI, los reinos de Jacetania y Sobrarbe. Jaca es una ciudad más turística, pero no por ello menos atractiva. La tienen impecable y la construcción es muy linda. Todas casitas y edificios bajos de piedra, madera, colores cálidos, techos a dos aguas, muy lindo todo. No estuvimos mucho tiempo porque decidimos irnos al camping… estábamos muertos. Seguimos por la ruta y dimos con un camping mucho más lindo que el anterior y menos lleno. Nos fuimos a dormir temprano para levantarnos bien temprano y no perder ni un minuto del día siguiente…

Día 3 – Lunes
A las 8:30 estábamos levantados, desayunando unas medialunas con chocolatada compradas en el mercadito del camping (baratísimo, dicho sea de paso). Nuestro último punto de visita nos esperaba: el Monasterio de San Juan de la Peña. Es un monasterio que está enclavado en una gruta natural. Aprovechamos para hacer una visita guiada que nos explicó brevemente la historia del monasterio y algunos detalles de su construcción. Fue panteón de reyes y tiene 4 estilos diferentes que se superpusieron a medida que pasaron los años: románico, barroco, neoclásico y renacentista. La ruta que llega al monasterio es de esas que van por la cornisa de la montaña con más vueltas que una oreja y que tiene 2 carriles pero 2 coches pasan de casualidad…. La vista es bastante impresionante también pero no es recomendable para personas que se marean con facilidad. Pasamos por muchos otros lugares dignos de visitar pero no teníamos mucho tiempo. Del monasterio nos dirigimos directamente de vuelta a Madrid. Es impresionante cómo han restaurado muchas iglesias, monasterios, castillos y casas de la zona, construidas durante la época de apogeo de los reinos en el siglo X y XI. Un paseo altamente recomendable.

Saludos,
Fede

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