agosto 2007


En éstas épocas en que vivimos, la ética profesional está pasando a ser como los indigentes: están ahí, a veces los vemos, pero los ignoramos, como si no existieran. Por si fuera poco, la ética profesional es la combinación de dos valores fundamentales, de esos que deberían ser pilares en nuestra vida. Sin embargo, yo cada vez veo menos ética y menos profesionalidad. La gente de todas las latitudes no se toma en serio su trabajo, no respeta a sus colegas, no valora el esfuerzo.

Hablando concretamente de la ética profesional, un trabajador, independientemente de la tarea que desempeñe, tiene una responsabilidad para con sus clientes: ellos confían en su buen hacer. Desde el momento en que uno requiere los servicios de un trabajador está depositando en él una confianza casi ciega que debe ser respetada y protegida como si fuera oro, porque para el cliente lo es. Si yo contrato a un electricista, su primer responsabilidad es hacer lo mejor para mí teniendo en cuenta que yo no sé qué es lo mejor para mí. No tengo idea de cuántos amperios tiene que tener un cable en mi casa ni cuántos disyuntores instalar, ni si debo separar la instalación de la cocina del resto. Eso lo sabe él porque es su profesión, es la materia en la que tiene pericia y conocimiento, y por eso contrato sus servicios.

Lo mismo ocurre con todos los trabajos, no importa el rubro. La ética obliga a ser responsable, serio, honesto, coherente y sincero. Si a eso le sumamos la profesionalidad, enfatizamos esas virtudes aplicadas a nuestra labor. Como si de un chiste se tratara, la realidad es diametralmente opuesta. Todos intentan estafar, hacer lo mejor para uno independientemente de nuestra responsabilidad, ignorar no sólo a clientes sino también a colegas, hundiendo la profesión, provocando frases del tipo “todos los albañiles son unos mentirosos” o “todos los informáticos son unos vagos”. Hubo épocas en que la gente se tomaba muy en serio su sabiduría, un carpintero de antes era un señor porque defendía su trabajo con uñas y dientes y jamás caía en la vulgaridad. También existían patanes, sí, pero eran los menos y se destapaban enseguida. ¿Porqué está cambiando? ¿Qué nos pasa? Sé que es una mezcla de cosas, falta de educación principalmente.

Desde aquí quiero pedir a todos que piensen un poco sobre el tema y se den cuenta de que cuando uno estafa siempre acaba estafado. Siempre. Las cosas funcionan así, o todos lo hacemos bien o nos jodemos todos. El sálvese quien pueda no existe, es una falacia ampliamente demostrada. Los que crean que pueden salvarse sólos son ignorantes de la vida, pobres mediocres que no han aprendido nada. Yo me comprometo a hacer el mayor esfuerzo posible por ser ético y profesional. A ver quién tiene valor para unirse.

Saludos,
Fede

Anuncios

Esta mañana, mientras leía a mi amigo Rome, me encontré con un enlace a una página interesante: El Gen Argentino. No tiene más que nombres de personalidades argentinas con una muy breve reseña de quiénes son. Es curioso ver lo poco que sé de nuestra historia, a pesar de lo mucho que intento aprender y leer. Es evidente que todavía me queda mucha tinta por recorrer…

De esta lista, se puede decir que hay un 30% de gente que no conozco en profundidad. El nombre me suena, quizás podría dar algunos datos, pero no puedo hablar con conocimiento. Mi conclusión es que tengo que seguir leyendo sobre historia y política, ver más cine y teatro argentino (el teatro es más complicado viviendo a 12.000km de distancia) y repasar un poco sobre arte y humanidades de la Argentina. El tema Deporte lo tengo más visto, y sin embargo es el que menos me interesa. A mi favor debo decir que el deporte nos lo meten hasta por las orejas.

Saludos,
Fede

Matías en el parque

Aprovechando el buen tiempo y que hace poco abrieron un parque cerca de casa, nos acercamos con Matías para que disfrute del sol y los juegos. Como a Matías le encanta salir y divertirse, decidimos llevar la cámara para retratar el momento. Acá están las fotos de Matu en el parque.

Saludos,
Fede

Isaac Albéniz es un compañero de trabajo y un amigo español que he conocido hace algún tiempo. Para los que les suene el nombre, tiene algo de descendencia del músico, aunque él sostiene que ha heredado el nombre mas no el talento. Talento tiene, doy fe, aunque no musical pero sí profesional.

El caso es que Isaac, su esposa Inma y su hija Gadea tienen una casita en un pueblo que está a unos 200 km de Madrid. Una zona espectacular, perteneciente a la provincia de Guadalajara, más concretamente a Sacedón. Nos invitaron a pasar el fin de semana y a comer un asado, plato argentino que él conoció en uno de sus viajes a Argentina. Conoce bastante latinoamérica y es aficionado a muchas de nuestras cosas, entre ellas la lectura y el cine de aquella región.

Gadea y Mat�asComo suele suceder últimamente, Matías disfrutó como un enano. Creo que mucho más que nosotros, que ya es decir porque fue un impaz muy agradable en medio de la rutina madrileña. La zona invita a descansar, a desconectar y a relajarse en medio de un enclave inolvidable.

Espero que podamos repetir. Acá dejo las fotos que sacamos.

Un abrazo,
Fede

España es un país con algunas contradicciones. En cierta forma, eso me recuerda un poco a Argentina. Sin embargo, lo que más me llama la atención es que en un país europeo se celebren cierto tipo de fiestas típicas. Sin lugar a dudas, el festejo autóctono más salvaje que tiene España es la fiesta de los toros. ¿Fiesta? Para los toros seguro que no, ellos no la cuentan. En todo el territorio nacional, casi sin excepción, se masacran toros de una forma brutal y tortuosa durante todo el año. Lo más sorprendente es que la gente que defiende esta actividad delictiva tiene argumentos ridículos, pero aparentemente válidos. La costumbre taurina es uno de esos temas tabú que el gobierno esquiva. No se atreven a pronunciarse a favor ni en contra, por si acaso. Dicen que es parte de la identidad cultural, que el toro no sufre, que si no fuese gracias al toreo muchas razas de toros desaparecerían, que no es para nada algo peligroso. Esto último parece ser cierto ya que prácticamente no mueren toreros o banderilleros.

El toro emboladoEn mi opinión, hacerle esto a los toros es digno de un atajo de bárbaros que disfrutan de torturar a un animal que se deja la piel intentando defenderse de lo inevitable. Después de vivir en España más de 5 años, he descubierto algunas fiestas más que son todavía más aberrantes y que nadie parece dispuesto a controlar. Siguiendo con la temática taurina, hay una ejecución en concreto digna de un subnormal: el toro de fuego. Como imagino que pocos conocerán de qué se trata esta bestialidad, lo comento brevemente. Se trata de fijar a la cabeza del toro una guía con dos bolas impregnadas de material altamente inflamable. Esas bolas se prenden fuego y se suelta al animal para ver cómo se desgañita ante el horror de sentir más de 1500 grados sobre su cabeza. El cuerpo del toro se unta de barro porque sostienen que así las gotas de fuego y las chispas que saltan no le lastiman el cuerpo. Me gustaría saber qué opina un bombero… no me los imagino cubriéndose de barro antes de entrar a un edificio en llamas. ¿Porqué no se cubre de barro uno de los participantes y se prende fuego un sombrero para acompañar al toro? Lo cierto es que las llamas no son lo más peligroso, lo peor de todo es el calor. El excesivo calor quema los ojos del animal dejándolo ciego al poco rato de empezar el espectáculo. Toda la piel que cubre su cabeza se quema, produciendo un dolor extremo y la inhalación de humos le deja los pulmones ardiendo por dentro. Claro que la soberana ignorancia de los que disfrutan del show impide comprender lo que ocurre. Simplemente se ríen de los arqueos y gritos de un toro luchando contra el terror.

Si cabe, hay fiestas todavía más contradictorias. España siempre ha sido y será un país tremendamente solidario. Basta que ocurra cualquier desastre en cualquier punto del planeta para que España sea el primero en enviar ayuda humanitaria. El mundo está plagado de españoles que lo dejan todo para ayudar a quien más lo necesita. Y afortunadamente la mayoría de los habitantes de esta península son así. Pero como suele ocurrir, hay un grupo reducido de inadaptados sociales que destacan. Muchas fiestas tradicionales se basan en el desperdicio de comida, un tema que a mi personalmente me llega a lo más hondo. Destaca “La tomatina”, celebración valenciana en la que los participantes se arrojan toneladas de tomates unos a otros. Esa gente ya se olvidó de que hace no más de 50 años morían de hambre. Y mientras haya una sóla persona en este mundo que sufra hambre, me parece una falta de respeto tirar un gramo de comida. Más aún cuando se lo toman como un juego.

La tomatina

Por último, hay un pueblo donde hasta hace muy poco se celebraba “el salto de la cabra”. Los vecinos de Manganeses de la Polvorosa, una vez al año, se subían al campanario de la iglesia del pueblo cargando una cabra que momentos más tarde arrojaban desde todo lo alto para ver cómo se estrellaba contra el suelo y moría desangrada y de dolor. ¿Se puede ser más bestia? ¿Más cruel? Se puede, pero esa es otra historia. Sé que esta fiesta es ilegal, pero en algunos sitios se sigue celebrando a pesar de estar sancionada.

El ser humano tiene acciones que nunca voy a entender. Sobretodo relacionadas con provocar daño y dolor para divertirse. Es incomprensible, estamos muy enfermos. Acá dejo algunos ejemplos más de fiestas de este tipo que han sido denunciadas o abolidas, por suerte.

También dejo un enlace de un periódico gratuito que expresa públicamente su repudio al toreo y fiestas similares. En este periódico jamás aparece una noticia relacionada con estas fiestas. Eso es tener valor, porque aquí la tauromaquia es primera plana en todos los medios de comunicación. Felicitaciones a 20 minutos.

Saludos,
Fede

Hace 2 semanas hicimos una escapada de fin de semana a Candeleda, provincia de Ávila. Esta vez fuimos de camping, aprovechando el buen tiempo y que Matías todavía no había probado la experiencia de dormir en carpa. Pensábamos escaparnos del calor de Madrid y refugiarnos en el fresco del valle de Gredos, pero fue un error. El calor que hizo en esa zona fue insoportable, el sol nos achicharró durante todo el fin de semana. La noche del viernes refrescó a partir de las 2 de la mañana y la noche del sábado casi no bajó la temperatura.

A pesar de eso Matías pasó un fin de semana lleno de diversión y durmió como un tronco. Sólo se despertó el sábado a la madrugada porque hubo una “tormenta seca” . Pensamos que iba a llover porque había rayos, truenos y muchísimo viento, pero se quedó en viento y nada más. Entre que la carpa se movía, que había relámpagos y truenos y que yo tuve que salir escopetado a guardar todo por si llovía, Matías se despertó un poco asustado. Cuando vió que no pasaba nada serio, se volvió a dormir. Entre otros descubrimientos, Matías aprendió a aplaudir. Era una asignatura pendiente porque sólo atinaba a mover un poco las manos, pero este fin de semana, no sabemos muy bien porqué, Matías empezó a aplaudir… y ya no paró más.

Sacamos algunas fotos que ya están subidas a este album: Candeleda.

PD: Tuve que cambiar el alojamiento de las fotos. Yahoo! Fotos desaparece y se fusiona con Flickr, cosa muy mala porque Flickr no es igual de gratis que Yahoo… Así que no me queda más remedio que mudar todo a Picasa, que es de Google y me dan 1 GB de espacio en disco gratis.

Saludos,
Fede

Buenos Aires - TangoEn exactamente un mes estaremos pisando suelo argentino una vez más, nuestra tierra. La última vez que estuvimos en Argentina fue en Enero / Febrero de 2006, hace ya año y medio. El tiempo pasa volando. En ese viaje anunciábamos lo que muchos sospechában: que un bebé venía de camino. Esta vez vamos a que Matías celebre su primer año en Buenos Aires, rodeado de familia. Tenemos muchas ganas de ir, de verlos a todos, de pasar tiempo junto a los amigos, la familia, recordar sabores autóctonos y disfrutar de las vacaciones.

Un abrazo,
Fede

Página siguiente »